martes, 18 de mayo de 2010

El sujeto unidimensional ante el reto de la educación en la actualidad: globalización, disciplina y educación crítica




Marcuse, en el Hombre Unidimensional, planteó la construcción de subjetividades en un sociedad industrializada, explicando precisamente que el sujeto es educado con base en requerimientos específicos para responder a las necesidades mismas del mercado –permitiéndome la actualización del término-. El ser humano era unidimensionalizado, o en términos más coloquiales, de alguna forma era domesticado. Este proceso de unidimensionalización, vende el mito de la libertad, dejando de lado el hecho de que esa ésta no sería más que el conjunto de opciones determinadas a priori, por ende, más que libertad sería sujeción. El razonamiento de Marcuse, aplica plenamente para el análisis de la globalización y la subjetividad, postura crítica que aquí se asume, planteándose un problema inmediato para la Academia: ¿la Academia responde a los requerimientos de un proceso unidimensional o crea sujetos críticos capaces de satisfacer sus necesidades de cara a un sistema unidimensionalizador? La respuesta a esta pregunta será el eje medular de este ensayo argumentativo.
Los requerimientos que el sistema socioeconómico actual demanda al nuevo profesional, son objeto de estudio de Levy & Murnane, considerándose precisamente que los requerimientos actuales del mercado –donde cobra mayor importancia la tecnología- han incidido en las exigencias del insumo humano requerido como mano de obra, indicándose específicamente que “…la computarización y el trabajo más allá de las fronteras (off-shoring) deberían sustituir muchos de los mismos trabajos, y eso es en verdad el caso.” (Levy & Murnane, p.7). En el plano descriptivo, lo planteado sirve de premisa fáctica para reformular las necesidades sociales que deberá de cubrir la Academia, no solo en la formación de profesionales, sino también en su compromiso en la formación de ciudadanos, pues concentrarse tanto en el mercado, desatendiendo la noción crítica del mercado mismo, dejaría abierta la posibilidad de legitimar un sistema de opresión subjetiva en procura de alimentar un sistema socioeconómico determinado, posibilidad que debe verse con desconfianza o sospecha.
La propuesta descriptiva de Levy & Murnane, de alguna manera encuentra eco en lo planteado por Gardner, quien indica parte del proceso de enseñanza es educar con base en avance científico tecnológico y que las personas puedan así adaptarse a sus entornos laborales. Sin embargo, Gardner sí hace alusión a un tema importante en cuanto al perfil del sujeto que ingresa al mercado laboral, considerando que “…Cuando la persona se prepara para abandonar la educación formal e incorporarse al mundo del trabajo, su responsabilidad ante su profesión y ante la sociedad en general se hace cada vez más importante” (Gardner, 2005, p. 110). Este retomar de la responsabilidad social del profesional, irónicamente implica su responsabilidad crítica, para mejorar o restaurar su entorno laboral, germen de crítica que deberá de ser incentivado en la Academia.
En relación con lo anterior, Kai Ming Cheng ha referido que las formas de organizar las fuerzas laborales han variado en función de los requerimientos del mercado global, así estimó que “…La educación escolar formal como existe actualmente, no surgió sino hasta en la mitad del siglo 19. Desarrollada durante el clímax de la revolución industrial, continúa reflejando la metodología y organización de la era industrial. Las transformaciones y la evolución sociales requieren adaptaciones y ajustes en la educación, y el cambio hacia una sociedad post-industrial pide tales cambios.” (Cheng, p.12) La propuesta de Cheng, en parte ejerce función de adivino y en parte ingenua, estima que el ser humano estudiante será abordado desde la disociación entre el sistema educativo y el mercado laboral, acercándolo al estudio de la justicia, de derechos humanos, liderazgo, etc. tendientes a “…una educación en mayor sincronía con las realidades de una era global” (Cheng, p.12) Sin embargo, pese a lo bien intencionada de esta propuesta, resulta utópica en muchos aspectos, uno de ellos es el de su posibilidad real, el de que se pueda separar al sistema educativo de la manera misma de funcionamiento del mercado –lugar de trabajo-, antes bien, pareciera que el sistema socioeconómico ha absorbido a los distintos sistemas educativos y les ha reedificado acorde con sus necesidades de mano de obra y concepción ideológica.
La unidimensionalidad y absorción del sistema educativo, en particular al servicio de un sistema de producción capitalista, no es cuestión de nueva data. Si bien los avances tecnológico-informáticos son relativamente recientes, la globalización no es más que la maximización de los requerimientos modernos planteados desde el siglo XVI. Efectivamente, la modernidad como etapa histórica ha promovido el sincretismo cultural, igualmente ha incentiva sistemas de dominación eurocéntrica y ha inscrito la lógica del dominio, empleando para ellos varias herramientas, entre ellas la educación.
La modernidad, y con ella los sistemas de educación, han ingresado en la lógica disciplinaria, donde disciplina es entendida como …cierta forma terminal, capilar del poder, un último relevo, una modalidad mediante la cual el poder político y los poderes en general logran, en última instancia, tocar los cuerpos, aferrarse a ellos, tomar en cuenta los gestos, los comportamientos, los hábitos, las palabras; la manera, en síntesis, como todos esos poderes, al concentrarse en el descenso hacia los propios cuerpos y tocarlos, trabajan, modifican y dirigen los que Servan llamaba las “fibras blandas del cerebro”… En primer lugar, el poder disciplinario… Es una captura del cuerpo y no del producto; es una captura del tiempo en su totalidad y no del servicio… En segundo lugar, el sistema disciplinario… implica… un procedimiento de control constante… perpetuamente bajo la mirada de alguien o, en todo caso, en situación de ser observado… la tercera característica… los dispositivos disciplinarios son isotópicos, al menos, tienden a la isotopía. (Foucault, 2005) De tal forma, los sistemas educativos han sido utilizados para ejercer control, no para poner en crisis ese control.
Estimo que de los textos indicados en los parágrafos precedentes, lo que se debe de extraer de importancia es la lectura de lo no escrito, es decir, buscar en sus silencios, pues es en ellos donde debe iniciar la crítica. La importancia de los requerimientos actuales no debe ser la adaptación por la adaptación, sino el entendimiento de su lógica, de su funcionamiento, analizar qué cabida dan para el sujeto y la realización personal, enseñar a los estudiantes a buscar su propio criterio y no a sistematizarse como seres unidimensionales. La Academia tiene una importancia crítica y propositiva, no legitimadora.
La situación actual del mercado laboral no debe ser reduccionista, el perfil aportado por las lecturas es importante tan solo como un dato más, como tal deberá ser sometido a crítica como todo aquello que se nos muestre como premisa, será a partir del análisis crítico que se deberá estimular en el estudiante la formación de su propio criterio. Promover un sistema académico que legitime un determinado sistema socioeconómico, sería darle a la Academia una función legitimadora. En lugar de esto, estimo que la función de la Academia deberá ser crítica, mientras un sistema se pueda mejorar será digno de ser criticado, así, en ocasiones habrá armonía entre el sistema educativo y los requerimientos del sistema, pero en otras oportunidades necesariamente habrá –y se deberá buscar- conflicto.

3 comentarios:

  1. Entiendo su interés por cuestionar el solo hecho de tener que plantearse su propia práctica docente a la luz de los requerimientos laborales. Sin embargo, no podemos desconocer los propósitos profesionalisantes de la educación superior ni el hecho de que, con deslegimitizar un sistema socioeconómico particular, este deje de existir. Entonces vuelvo a la pregunta inicial: ¿Cómo prepararían Gardner, Levy y Murnane a los alumnos para el futuro?

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  2. Estimo que la preparación sería desde una perspectiva interdisciplinaria y en atención a los requerimientos actuales (mercado laboral, tecnología, necesidades contextuales, etc.) Tomarían al sujeto disciplinado y le reinscribirían en un ámbito ciertamente más específico, acorde con el ámbito de estudios que pretenda.

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  3. No entiendo eso de "reinscribir en un ambiente más específico"...

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