lunes, 10 de mayo de 2010

Analogías para el aprendizaje: el conocimiento como superación de lo natural u originario


El mito del conocimiento originario, como resultado natural del ser humano, posee las cualidades necesarias para entorpecer el proceso de enseñanza y esquivar la responsabilidad social de la academia. Este mito, antes de facilitar la enseñanza y producción cognoscitiva, abre portillos para la mediocridad epistémica. La labor epistémica requiere de invención, así el conocimiento como producto será una consecuencia de la intervención humana. El conocimiento, no debe ser más que el corolario del conflicto dado entre los paradigmas tradicionales y su cuestionamiento epistémico en procura de resolver problemas sin una solución efectiva actual.
La noción tradicional de que el conocimiento es inherente al ser humano, además de olvidar convenientemente que éste está cruzado por intereses particulares e influencias históricas previas al sujeto, sirve de plataforma para la conservación de estructuras en torno a lo estudiado, impidiendo así la consecución que conlleva la invención de nuevos métodos epistémicos y saberes propiamente dichos. Desde esta perspectiva, antaño este tipo de mitos sostenía la hipótesis creacionista del origen del ser humano, misma que fue duramente cuestionada por la postura evolucionista. Esta tendencia no es ajena a las ciencias sociales y al estudio de sus instituciones, como es el ejemplo de la concepción de la cárcel, cuya justificación no fue cuestionada efectivamente históricamente antes de Foucault, cuya obra nos mostró que el sustento del encierro penitenciario se debía a muchos más factores que el discurso rehabilitador del encierro, ilustrándonos respecto a la nueva tecnología del suplicio y a la utilidad de los cuerpos de aquellos que sufren la realidad de este tipo de reclusión.
La construcción del conocimiento como eje medular de la labor académica, no deriva de aquello que se conoce, es decir, no es originario, por el contrario, los objetos de estudio son del alguna forma determinados por el investigador, es la intervención humana la que hace que el conocimiento sea social, en este sentido el saber es un producto marcadamente humano. Aquello que se construye y se erige como un conocimiento nuevo, responde a la creatividad de quien le edifica, es un producto del sujeto, lo cual, para el caso de la academia, se traduce en la obligación infranqueable de producir conocimientos respaldados que no conocieron la luz antes de las investigaciones realizadas desde el seno universitario. De tal forma, una cosa será la naturaleza como objeto propiamente dicho –quarzo, río, oruga, etc.- y otra bien distinta será aquello que se produzca por la intervención humana –herramientas, deporte, huerta, etc.-, no obstante, sin importar a qué orden pertenezca lo que se conoce, una vez que ingrese al ámbito de lo humano, en tanto objeto de estudio, será determinado por intereses sociales, perspectivas del mundo, entre otros.
El objetivo de la construcción de un conocimiento nuevo, implica detectar primeramente un problema no resuelto, mediante la investigación dotarle de una solución viable, atendiendo siempre a la responsabilidad social. La academia, como centro crítico, debe ser la encargada de catalizar el cuestionamiento a los paradigmas convencionales, toda vez que solo por medio de la puesta en duda de lo tradicional se podrá proponer algo verdaderamente innovador, solo al desembarazarse de las verdades incrustadas en el pensamiento se obtendrá el conocimiento, el cual no será ya esa labor de ventriloquismo propia de la enseñanza memorística, sino que se tratará de una verdadera innovación cognoscitiva. Tal es la responsabilidad social de la academia.
En suma, la concepción originaria del conocimiento, es en sí misma un prejuicio epistémico, solo por medio de su superación podrá realmente inventarse un nuevo saber. Así, el conocimiento será el resultado de la intervención humana asociada a la investigación científica, dotando de importancia social a la academia, toda vez que ésta servirá de bisagra al salto desde el objeto estudiado hasta la manera de conocerlo, es decir, inventarlo. Sin invención no hay conocimiento, sin conocimiento no hay academia.

6 comentarios:

  1. Agradezco su contribución. Pienso que disfrutará de la información sobre el conocimiento originario que encontrará en uno de los libros, desde la perspectiva de la neurociencia. De esto hablaremos más en dos semanas. Por ahora, quisiera preguntarle, ¿cuál será el propósito pedagógico de esta actividad?

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  2. creo que el resultado que obtenemos en nuestros estudiantes viene directamente relacionado con el tipo de estimulo que le demos a jovenes. el docente como guia, no puede pretender que el trabajo sea total del estudiante.
    Tal y como lo menciona, la academia es la catalizadora de esta informacion, ahi el papel del docente

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  3. Compañero, según su ensayo, considera usted que por naturaleza el hombre como ente se opone a la enseñanza y al aprendizaje?
    De mis parte pienso lo contrario, por naturaleza el ser humano siempre se encuentra en una constante búsqueda natural por tanto siempre está aprendiendo y por naturaleza evita la extinción del conocimiento por eso siempre está enseñando sea de forma formal como informal. Por ejemplo, los padres le enseñan a sus niños pequeños día a día cómo hacer las cosas. El docente busca enseñar a encontrar el camino de la superación a sus estudiantes.

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  4. Compañera Elizabeth, probablemente la forma de elaborar el ensayo no fue la más clara, en realidad mi discusión se remonta a la discusión que Nietzsche con la concepción kantiana y cartesiana del conocimiento natural. Lo que se propone es que el conocimiento -lo cual es muy distinto de la enseñanza- no es natural, por el contrario, debe ser inventado -propuesta de Nietzsche y Foucault-, siendo el conocimiento una responsabilidad humana.

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  5. En relación con el objetivo pedagógico de esta actividad, considero que será precisamente la retroalimentación e incentivo de habilidades con el propósito de mejorar los métodos de enseñanza con que cada cual cuente.

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  6. Su contribución es una ventana a su mente, una forma de yo conocer un poco sobre su formación, valores y preferencias, para poder "negociar significados" con usted. No puedo hacerlo sin saber qué piensa.

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